Nunca se sabe

Liberado de su maldición, Bruce Banner pudo volver a su laboratorio a retomar sus investigaciones. Los primeros meses fueron de felicidad absoluta, nunca más viviría con el miedo a perder el control, pero a medida que pasaba el tiempo, sus temores fueron otros.
Cada vez había más y más recortes en investigación, obligando a los científicos a trabajar y vivir en condiciones de indigencia. Bruce añoró los tiempos en que pudo haber obligado por la fuerza a hacer a los políticos lo que ahora era incapaz de lograr con la razón.

Anuncios

Zapatillas

 – ¡Dímelo! –exigía el pequeño Dani a su hermana Sara.
– No, no quiero que tengas pesadillas y me despiertes llorando por las noches.
– ¡Nunca he hecho eso! Venga, ¡ya soy mayor! ¿Por qué no debo acercarme a los lugares dónde cuelgan zapatillas?
– ¡Está bien! Pero si te lo cuento te mantendrás alejado–el niño asintió entusiasmado.
– Sí, ¡lo prometo!
– Cuando los alien necesitan gente para sus experimentos, es allí donde van a por ella. Abducen a la gente por esa zona.
– ¿Y cómo hay gente que va a allí? ¿Es que no lo saben?
– Están tan tristes que quieren que se los lleven. Pero tú no quieres, ¿no?
– ¡No! No quiero, no iré.
– Así me gusta –Sara sonrió con tristeza. No sabía cuanto tiempo protegerían sus cuentos de fantasía a su hermano de la sórdida realidad.

La bailarina

Desde que cumplió los diez años, Patricia bailaba cada anochecer en el patio de su casa. Cada crepúsculo una coreografía distinta, que ejecutaba de manera elegante y precisa sin ninguna música que la acompañase. Los niños del barrio se acostumbraron a espiarla desde el seto, con más curiosidad que burla, tratando de entender sus bailes. Nunca supieron que esos movimientos eran la forma en la que Patricia enviaba información sobre los humanos a los suyos, entre las estrellas.

Despedida

Hoy sería la última vez que lo hacía. Abriendo bien el pecho, sopló y la ciudad se cubrió de escarcha. El lago, congelado, le devolvía su reflejo, flanqueada de estrellas. Sonrió, su labor había terminado por este año. Camino a su merecido descanso, saludó con un gesto a su hermana, que traía el calor de la primavera entre sus manos.